-En Coclé, Chiriquí y Herrera- IDENTIFICAN VULNERABILIDADES CRÍTICAS Y ESTUDIAN MEJORES PRÁCTICAS PARA LA ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO
· El proyecto Cuencas Resilientes es financiado por el programa EUROCLIMA e implementado por MiAMBIENTE y PNUMA, con el apoyo de la Fundación Natura.
El proyecto Cuencas Resilientes llevó a cabo una serie de dinámicos talleres en Penonomé, David y Chitré, con el fin de presentar información actualizada sobre los escenarios futuros de riesgo de sequías e inundaciones asociados al cambio climático, así como identificar posibles medidas de adaptación basadas en ecosistemas (AbE).
Se trató de cuatro jornadas de consulta y sensibilización territorial, en las que se explicaron con claridad conceptos fundamentales como amenaza, riesgo, exposición y vulnerabilidad climática y a la vez se presentaron detalladamente los resultados de los estudios de riesgo y vulnerabilidad climática en las cuencas hidrográficas de los ríos Grande, Chiriquí Viejo, Chico, Chiriquí y Parita.
La coordinadora del proyecto, Erika Pinto, explicó que esta iniciativa busca fomentar la adaptación al cambio climático en Panamá a través del enfoque ecosistémico, para la seguridad hídrica a nivel de cuencas hidrográficas.
“El objetivo del proyecto Cuencas Resilientes es integrar un enfoque de seguridad hídrica y resiliencia climática en la planificación y gestión integrada de los recursos hídricos, mediante un mayor acceso a datos e información climática, el fortalecimiento de las capacidades para los procesos de planificación de la adaptación a corto y largo plazo en el sector hídrico, basados en información climática desglosada, y los beneficios demostrados de las medidas de adaptación basada en ecosistemas”, detalló Pinto.
La especialista agregó que, con el apoyo del proyecto Cuencas Resilientes, se potenciarán los servicios ecosistémicos de regulación hídrica y erosiva mediante la implantación progresiva de soluciones basadas en la naturaleza, fortaleciendo así la seguridad hídrica de las cuencas y reduciendo los riesgos. “El manejo sostenible del territorio permite recuperar la funcionalidad hidrológica de las cuencas y mejorar su capacidad de adaptación frente al cambio climático”, destacó la coordinadora del proyecto.
Parte integral de estos talleres, fue la presentación del Atlas de Riesgo Climático y el visor, ambas herramientas tecnológicas abiertas y gratuitas de la Plataforma Nacional de Transparencia Climática, que permiten conocer los escenarios de cambio climático en Panamá para las próximas décadas.
Los participantes de los talleres, representantes de entidades públicas, organizaciones de base comunitaria, dirigentes de gremios del sector privado, productores agropecuarios, autoridades locales y académicos, entre otros, validaron los hallazgos de los mapas de riesgo
climático elaborados por expertos del Instituto de Hidráulica Ambiental IH Cantabria para el proyecto Cuencas Resilientes, y coincidieron en señalar que la conservación y restauración de los bosques -con énfasis en las riberas- junto a la agroforestería son medidas de adaptación aplicables en la cuencas del río Grande, río Chiriquí y río Parita.



David: Los conceptos amenaza, exposición, vulnerabilidad y riesgo climático son utilizados como sinónimos, pero no lo son
Herrera: Definiento las medidas de adaptación basadas en ecosistemas que podrían implementarse en la cuenca del río Parita
David: Identificando en los territoriios los actores locales vínculados a la gobernanza del recurso hídrico.
HACIA UN PLAN DE ACCIÓN INTEGRADO
El Cambio Climático afecta de forma diferente a mujeres y hombres
En todos los talleres del proyecto Cuencas Resilientes se integró de forma transversal la sensibilización de género, demostrando cómo los impactos ambientales afectan de forma diferenciada a mujeres y hombres en sus comunidades.
Parte importante de los eventos, fueron las dinámicas participativas para reflexionar y comprender los impactos diferenciados del cambio climático en distintos grupos de poblaciones, con el fin de fortalecer la inclusión social y de género en el diseño de medidas AbE.


Para el proyecto Cuencas Resilientes, la adaptación climática sin perspectiva de género no es adaptación, es dejar el cambio a medias
A través de la dinámica denominada “la línea del agua” los participantes visibilizaron cómo la escasez y el acceso al recurso hídrico condiciona las actividades familiares y comunitarias.
Así mismo, en cada taller se levantaron entrevistas individuales a personajes claves, con el fin recopilar insumos para el Plan de Acción de Género del proyecto, evidenciando que diseñar medidas de adaptación con perspectiva de equidad, genera soluciones más realistas, justas y sostenibles a largo plazo.
“El balance general de la gira de talleres es sumamente satisfactorio, porque nos permitió conocer la realidad de las comunidades y a la vez constatar el interés de los actores locales por involucrarse activamente en la gobernanza ambiental de sus territorios”, concluyó la coordinadora del proyecto Cuencas Resilientes, Erika Pinto.
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